Gestión de retales de tablero: qué retales guardar, cómo etiquetarlos y cuándo tirarlos

Todo taller tiene un estante de retales; pocos saben decir qué hay en él. Entra un trabajo nuevo, alguien echa un vistazo al estante, no ve una pieza que sirva o no tiene tiempo de buscar, y se abre un tablero entero. Meses después se vacía el estante y la mayoría de los retales se tira sin haberse usado nunca. Guardar retales es una costumbre; convertirlos en existencias es otro trabajo. En español apenas hay fuentes que lo expliquen desde el taller. Este artículo lo reúne: qué retales guardar, qué escribir en ellos, dónde guardarlos, cuándo usarlos y cuándo tirarlos.

La respuesta corta: un retal solo es existencia si lleva su medida escrita, tiene un único sitio y el siguiente plan lo mira antes de abrir un tablero entero. Sin esas tres cosas, es desperdicio que todavía no ha tirado. Guardar todos los retales tampoco es la solución: lo que decide cuáles guardar es la pieza en la que puede convertirse cada uno.

Un estante vertical de retales con tableros de pie en sus huecos, cada uno con su medida y una flecha de veta; al lado, un montón de retales sin etiqueta
Dibujo conceptual. El estante de la izquierda son existencias; el montón de la derecha es desperdicio que aún no se ha tirado.

¿Cuándo es existencia un retal y cuándo es desperdicio aplazado?

Estar en un estante no convierte un retal en existencia. Para que cuente, hacen falta tres cosas:

  • Lleva la medida escrita: nadie tiene que ir con el metro para saber qué es.
  • Tiene un único sitio: cuando alguien lo busca, está ahí, no repartido por tres rincones del taller.
  • El siguiente plan lo mira primero: antes de abrir un tablero nuevo, se comprueba si hay algo en el estante que sirva.

Si falta cualquiera de las tres, el retal ni se usa ni se tira: ocupa sitio, se cambia de lugar y al final se tira igualmente. Un profesional, después de vaciar su estante, escribió que un montón de madera de 75 dólares probablemente le había costado el triple en espacio y tiempo (WOODWEB 2010, en inglés). Cómo entra el retal en el cálculo del desperdicio es otra pregunta; explicamos si el retal cuenta como desperdicio en el artículo sobre el aprovechamiento del tablero. Este trata de cómo aplicar ese criterio en el día a día del taller.

Qué retales merece la pena guardar: no la superficie, sino la pieza que saldrá

Guardar los retales por tamaño parece lo natural, pero engaña. La verdadera pregunta es «¿qué sale de aquí?». El criterio lo marcan las piezas que corta con más frecuencia: costados de cajón, zócalos, travesaños, baldas, puertas pequeñas; en perfiles, la longitud que más corta. Si un retal no sirve para ninguna de esas piezas, por grande que parezca, lo más probable es que se quede en el estante.

En una recopilación de un foro de ebanistas, las reglas se construyen justo así, en torno a la pieza (WOODWEB 2010, en inglés). Un taller separa los retales por medida y veta: una pieza de al menos 4 × 19 pulgadas (unos 10 × 48 cm) con la veta en el sentido correcto va al montón de piezas de cajón, una de al menos 5½ pulgadas (unos 14 cm) de ancho a contraveta va a zócalos, y lo que sea más pequeño se tira. Otro solo guarda medios tableros del material habitual. Sobre los tableros especiales o laminados las opiniones se dividen: uno los guarda como excepción a la regla y otro considera una mala costumbre guardar los sobrantes de un trabajo especial una vez entregado y cobrado.

El valor del material también cuenta. En otro hilo de la misma base de conocimiento, un ebanista dice que compensa controlar los tableros caros, mientras que controlar con el mismo esfuerzo el MDF, el aglomerado y la melamina puede no merecer la pena (WOODWEB 2014, en inglés). A grandes rasgos: controle de cerca los tableros rechapados, con diseño o de grosor poco habitual; en la melamina blanca lisa, ponga el listón alto y guarde solo las medidas que de verdad corta a menudo.

Una forma práctica de saber si un retal merece su sitio es probar sus piezas habituales en esa medida. En el optimizador de corte gratuito, introduzca la medida del retal como medida del tablero, añada sus piezas habituales y vea qué sale. Si no cabe ninguna, no merece la pena guardar retales de ese tamaño; si caben, anote esa medida como su límite para guardar.

Etiquetar retales: ¿qué se escribe en ellos?

La etiqueta tiene una sola función: decir qué es el retal sin sacarlo del estante. Bastan cinco datos:

  • Código del material, con el grosor incluido (por ejemplo MEL-ROB-19): dos grosores del mismo acabado no se confunden.
  • Medida, largo × ancho: que quede claro qué lado es el largo, y que se anote en la lista en el mismo orden.
  • Flecha de veta: en tableros con diseño o rechapados, hacia dónde va la veta. La flecha dice para qué piezas sirve el retal; qué piezas deben respetar la veta lo explicamos en el artículo sobre la veta.
  • Fecha o número de plan: indica cuánto tiempo lleva esperando el retal; la regla para tirar se apoya en ella.
  • Estante o hueco: el único sitio del retal.

Escriba la etiqueta en un canto o una cara visible del tablero, donde se lea sin sacarlo; en un estante vertical, el canto superior o la esquina delantera van bien. Un ebanista marca sus retales justo así: los da de alta en su programa de corte con medida, veta y un número de hueco, y escribe en el propio retal el número de hueco y la medida (WOODWEB 2013, en inglés). La etiqueta de pieza que se pega en los tableros cortados es otro tema; aquí hablamos solo de la etiqueta del propio retal.

Los cinco datos de la etiqueta de un retal: código del material, largo × ancho, flecha de veta, fecha o número de plan, estante
La tarjeta resaltada es la que más se olvida: qué lado es el largo.

Dónde se guardan: un solo estante, por material y grosor

Un retal que está «en todas partes» no está en ninguna. Un montón en un rincón, unas piezas detrás de la seccionadora, un palé en el almacén: un retal con tres sitios se busca tres veces y casi nunca se encuentra. La regla es un único sitio: un estante que mantenga los tableros de canto, con huecos por material y grosor, a ser posible cerca de la seccionadora. De pie, las etiquetas se leen; los huecos mantienen junto cada material.

El estante también necesita un límite. La regla que más repiten los profesionales es reservar un espacio fijo para los retales. Un ebanista separa los sobrantes en dos montones por medida, cada uno con su límite, y cuando un montón lo pasa, tira piezas hasta que vuelve a caber; otro usa estantes con huecos fijos y dice que «si el hueco está lleno, lo demás es chatarra» (WOODWEB 2010, en inglés). Ponga nombre a los huecos (Estante de retales 2, A-3) y que la etiqueta lleve ese nombre. La lógica que se usa para codificar las ubicaciones de un almacén sirve también aquí, a una escala mucho más pequeña.

Usar retales antes que un tablero nuevo: la regla y su coste

La regla es sencilla: antes de abrir un tablero nuevo se mira el estante, y las piezas que pueden salir de un retal se cortan primero del retal. Un ebanista tiene activada en su programa de corte la opción de «usar primero los retales aunque el coste sea mayor» y corta primero las colocaciones de retales, para que el montón se mantenga pequeño (WOODWEB 2013, en inglés). También tiene una excepción: si el trabajo necesita el mismo número de tableros con retales que sin ellos, usa tableros estándar.

La regla tiene un coste, y son los propios profesionales quienes lo dicen. Usar retales lleva tiempo: ir al estante, encontrar la pieza adecuada, cortar una colocación aparte. En un hilo, un ebanista reconoce que «a veces le dedicamos más tiempo del que vale»; otro se pregunta si gestionar los retales ahorra lo suficiente como para justificar que se interrumpa el flujo de trabajo (WOODWEB 2014, en inglés). Así que la decisión se reduce a una pregunta: ¿usar el retal sale más barato que el tablero al que sustituye? En material caro y piezas frecuentes, casi siempre sí; en material barato y piezas pequeñas sueltas, casi siempre no. La respuesta la dan el precio de su tablero y el coste de la hora en su taller.

Por qué la lista de retales no cuadra con el estante y cómo hacer que cuadre

Los talleres que llevan una lista de retales tropiezan todos con el mismo fallo. En palabras de un ebanista, el control de retales funciona de maravilla «hasta que alguien del taller usa uno de los retales y usted no se entera» (WOODWEB 2014, en inglés). Un retal que está en la lista pero no en el estante es un plan hecho sobre un tablero que no existe; uno que está en el estante pero no en la lista no se usa nunca.

Tres costumbres mantienen la lista y el estante a la par:

  • Revise el estante antes de optimizar. Un ebanista hace la lista de materiales justo antes de optimizar; alguien del taller anota las medidas de los retales que hay o las marca en una lista impresa (WOODWEB 2014, en inglés).
  • Actualice las existencias al terminar un material, no mientras se corta. Como dice otro ebanista: no ajuste mientras sigue cortando ese material (WOODWEB 2013, en inglés). Una actualización a medias es un retal descontado dos veces o ninguna.
  • Cuente cada cierto tiempo. Según un profesional, para un taller de muebles un recuento físico mensual puede ser más adecuado que intentar registrar cada movimiento al momento (WOODWEB 2006, en inglés). Para el estante de retales, compararlo con la lista una vez al mes es un buen punto de partida.

El ebanista que actualiza las existencias al terminar de cortar advierte también de que es fácil entrar en demasiado detalle y dedicarle más tiempo del que vale (WOODWEB 2013, en inglés). El objetivo es que la lista diga lo mismo que el estante, no registrar cada recorte.

El camino de un retal en seis pasos: corte, etiquetar, al estante, a la lista, mirarlo primero en el siguiente plan antes que un tablero, usar; agotado, sale de la lista
El paso resaltado es la regla en sí: mirar los retales antes que un tablero entero en el siguiente plan.

Cuándo tirar los retales: una regla para despejar

Hace falta una regla para tirar tanto como una para guardar; si no, el estante se llena y los retales buenos desaparecen bajo los malos. En la misma recopilación del foro destacan tres reglas prácticas (WOODWEB 2010, en inglés):

  • Lo que no se usa en un plazo fijo, fuera. Para un ebanista ese plazo es de 12 meses; otro solo guarda los retales que puede reutilizar en 30 días.
  • Lo que se cambia de sitio dos veces, fuera. Si ha tenido que mover un montón por segunda vez, es que nadie lo usa.
  • Lo que desborda su espacio, fuera. Si el hueco está lleno, el retal más antiguo deja sitio al nuevo.

Esas cifras son ejemplos de la fuente, no una recomendación nuestra; elija su propio plazo y deje que la fecha de la etiqueta haga el trabajo. Tirar tampoco es la única opción: los retales que no va a usar pueden ir a un taller de un centro educativo o de formación, o aprovecharse como leña.

Retales en el programa de corte: en la misma lista que los tableros, marcados

Todo lo anterior puede hacerse con una libreta y un lápiz. Lo que aporta el software es unir el estante y el plan en la misma lista. En Smartifie Cut, un programa de corte que guarda los retales en las mismas existencias que los tableros, un retal es un artículo de existencias con su propia medida: está en la misma lista que los tableros enteros y se marca como «Retal». En el campo Notas se escribe su estante y, en un material con veta, se elige hacia dónde va la veta (A lo largo o A lo ancho). Si deja el código en blanco, el artículo se nombra a partir del código del material y la medida (por ejemplo, MEL-ROB-19 1200x600). La cantidad es un número entero: un trozo de tablero no es medio tablero, sino una línea de retal aparte con su propia medida.

Al optimizar, los retales se prueban antes que un tablero entero; solo se abre un tablero entero cuando ningún retal admite nada. Cuando un plan se envía a corte (con los ajustes por defecto), los tableros que usa se descuentan de las existencias, y los sobrantes que superan el retal mínimo reutilizable del material vuelven solos a las existencias como líneas de retal: llevan el sentido de la veta del tablero del que salieron y su código procede del número de plan. El estante lo pone usted; estas líneas llegan con las notas vacías. Un retal agotado sale de la lista, mientras que la línea del tablero entero se queda y aparece en el filtro «Solo sin existencias», para que vea qué volver a pedir. Puede importar desde Excel su lista de tableros enteros; volver a importar el mismo archivo actualiza las líneas en lugar de duplicarlas. La importación es para medidas enteras; la marca de retal se pone en pantalla. Los detalles están en la sección de la guía sobre la pantalla de existencias.

Hay una cosa que el programa no puede hacer: no ve el estante. Si alguien usa un retal sin registrarlo, la lista vuelve a fallar; mirar el estante antes de optimizar sigue siendo cosa suya.

En el vídeo de abajo puede ver, paso a paso, cómo se dan de alta en Smartifie Cut los tableros enteros, las barras y los retales que ya tiene en el estante, en una sola lista de existencias. Los materiales, códigos y valores del vídeo son datos ficticios de un taller de ejemplo.

Véalo en vídeo

Pantallas reales, de principio a fin.

Optimizador de corte: existencias y retales de tablero | Smartifie Cut

Optimizador de corte: existencias y retales de tablero | Smartifie Cut

Cómo dar de alta las existencias de corte en Smartifie Cut: tableros enteros con su medida, cantidad, coste y sentido de la veta, barras por longitud con el código del proveedor y los retales reutilizables que ya tiene en el estante, en una sola lista.

El vídeo se carga desde YouTube al pulsar reproducir.

Lista de control en seis puntos para el estante de retales:

  1. ¿Lleva cada retal su código de material, medida, flecha de veta, fecha y estante?
  2. ¿Tienen los retales un único sitio, y sale el más antiguo cuando el espacio se llena?
  3. ¿Se miran el estante y la lista antes de abrir un tablero nuevo?
  4. ¿Se actualizan las existencias al terminar de cortar un material?
  5. ¿Se compara el estante con la lista una vez al mes?
  6. ¿Se retiran los retales que pasan del plazo que usted ha fijado?

En resumen: elija los retales por la pieza que puede salir de ellos, escriba la medida en ellos, deles un único estante y mírelos antes que un tablero entero en el siguiente plan; sin esas cuatro cosas, lo que guarda no son existencias, sino desperdicio aplazado.

Si quiere probar en sus propios trabajos un plan de corte que guarda los retales en la misma lista que los tableros, puede probar Smartifie Cut gratis durante 15 días, sin tarjeta de crédito. Funciona como aplicación en Windows y Android, y en el navegador en iPhone y Mac.

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